lunes, 11 de noviembre de 2013

Oscuridad

Veo a través de la ventana una oscuridad infinita. Mi lado emotivo solloza, las dudas estallan en mi cabeza. 

Oscuridad, mi única compañía en infinidades de noches,  la única que conoce mis fantasías y temores, deja que se posen, eternas, mis frustraciones, en un vacío solitario, mi vacío solitario, ese espacio que guarda mis errores, todos mis errores, todos mis malditos errores.

Déjame desaparecer en este velo sin luz, hundido en un pozo de amarguras sin fondo, sumergido en un mar de falsas ilusiones, aprisionado en una cárcel de sueños rotos, perdido en un bosque de aquellos que no son tú.

El cielo quiere dejar caer sus lágrimas, acompañarme, deleitarme, honrarme. 

Volteo mi cabeza, sentía el aliento de la fría soledad en mi nuca. Sólo veo un pasillo de cadáveres, todo lo valioso que perdí. Sólo veo un cuadro mal pintado, mi vida incómodamente ensamblada. Sólo veo el tren de las oportunidades marcharse, tu silueta alejándose despacio. 

Oscuridad, intensa, agobiante, invencible, ¿no me abandonarás, cierto? ¿Dancemos juntos hasta el amanecer, como siempre, como me gusta, en busca de la alegría que nunca llegará? ¿Cantemos canciones que demuestren lo miserable de nuestro ser? ¿Juguemos con las sábanas a sentir el calor de alguien más?

Es joven la noche, la oscuridad está llegando, pero siento que desde hace mucho habita en mi corazón. No te vayas, aún quedan muchas horas para conversar de la vida.