jueves, 12 de septiembre de 2013

Una tarde en el bus a Concepción

En un viaje entre Chillán y Concepción veo muchas cosas. Es el mismo trayecto de siempre, los elementos conocidos, pero cada vez son distintos. Árboles infinitos se mezclan con montes que se suceden uno detrás de otro, en fila india. De vez en cuando asoma juguetón algún hogar, una isla rodeada de un mar de tierra y vegetación. Puentes y vallas, árboles derrumbados a un costado del camino, plantaciones, postes de electricidad, antenas, señaléticas, canaletas de agua, piedras cortadas por máquinas y montes perforados, me indican que no es un terreno yermo y vacío. Hay personas. Pero no son las que se encuentran a mi lado en el bus, durmiendo, conversando, observando el paisaje o jugueteando con su notebook. Es la esencia del ser humano, que transforma el medio ambiente, destruyendo, construyendo, reconstruyendo, modificando. Olvidando.
Es triste ver formaciones tan ordenadas de plantaciones. ¡Cuánta más simetría hay en el desorden de un bosque! Laderas que no tienen otro propósito que el de servir a intereses empresariales, voraces, no de gente que quiere vivir, sino de gente que quiere obtener dinero. Atravesamos un río, el Itata.  A mi derecha se encuentra la vorágine inmensa que desprende la celulosa nueva aldea. Una verdadera ciudad en medio de la carretera. Por la noche la humareda que desprende se vuelve desagradable: el cielo gris da una impresión escalofriante.

En el futuro, ¿se perderá todo para la instalación de empresas, fábricas, granjas o ciudades? Sería una lástima perder tanto, especialmente si recordamos que el ser humano no es el único que vive en este planeta. Hay otros animalillos, más valiosos que nosotros. ¿Debemos simplemente dejar el planeta tranquilo e ir a instalarnos en algún lugar donde no viva ninguna especie, digamos, en la luna, el espacio o en el cielo? ¿O les quitaremos el planeta de forma egoísta y les confinaremos a vivir en rincones artificiales, creados por nosotros sin otro propósito que burlarnos de su incapacidad para cuidar lo que es suyo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario