Esas ganas de escapar,
a la realidad ignorar,
el tiempo sollozar,
las angustias tapar,
dejar de reírse jamás,
penurias no soportar,
para luego recordar
la existencia fatal.
Esas ganas de ir
corriendo, bailando,
sufriendo, llorando
hacia donde ti
para luego sentir,
cual niño mimado,
adicto al pecado,
que estás junto a mí.
Y yo escapo
hacia donde estés:
felicidad veré
si me quedo a tu lado.
Es un poco amargo
saber, no lo puedo creer,
que sólo ahí tendré
lo que yo he deseado:
Un lugar donde todo esté bien, un lugar habitado únicamente por nuestras mentes fugitivas, ladronas, locas, apasionadas, angustiadas, amargas, amadas, y sobre todo, unidas.
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